Huele a Sal

Nuestros héroes sobrevuelan el lago Tanganika en su regreso a Yeke. La noche y las emociones juegan con sus sentidos. Rafiki afirma que el aire huele a sal. Y en la atípicamente embravecida superficie creen ver una densa columna de humo negro.

El helicóptero Gazelle pilotado por Bass se sacude con brusquedad. El combustible agotado a pesar del escaso tiempo que recuerdan haber permanecido en vuelo. El antiguo granjero les dice que salten y Yelena, quizás condicionada por su adiestramiento marcial, se apresura a cumplir la orden casi suicida. Solo con un increíble despliegue de las sobrehumanas capacidades El Guardián de África logra evitar el fatal desenlace, pero aun así todos caen inconscientes.

Yelena despierta en un pequeño y austero camarote. Jahu, Rafiki, y Bass en cuarto metálico cubierto de polvo de carbón. Horiyoshi sintiendo un brutal golpe tras otro mientras era interrogado por alguien que hablaba en ruso.

Atado en lo que parecía ser la toldilla de popa de un antiguo torpedero de la armada imperial Rusa el japones decidió que sus circunstancias podían tornarse fatales. Liberando el poder de los dragones grabados en su cuerpo se deshizo sus ligaduras y comenzó un incendio.

Los héroes encerrados en la carbonera se liberaron sin demasiado esfuerzo. Y, tras reducir a sus guardianes, Bass se separo de sus camaradas dirigiendose hacia la cubierta.

Yelena descubrió que estaba en el camarote del Teniente Kulybel Zolotoy. Todo parecía indicar que se encontraba a bordo de uno de los torpederos Bodryy perdidos durante la batalla de Tsushima en 1905.

Bass alcanzo la toldilla de popa a tiempo para ayudar al tatuador japones. Entre ambos consiguieron rechazar a una desorganizada tripulación que dividía sus esfuerzos entre enfrentarse a los metahumanos e intentar atajar el cada vez mas devastador fuego.

Yelena, que ya había persuadido a su guardia de que trabajaba para la corona, viendo controlada la situación por sus compañeros ordeno al marino que le guiase al puente. El joven ruso fue interceptado y ejecutado sumariamente por el capitán del buque. Pero La Valquiria de Lumunbashi no tuvo oportunidad de hacer justicia. El rostro del oficial estallo en pedazos cuando un sargento de poblada barba descargo su arma contra la nuca del oficial. La tensa situación se sacude, literalmente, cuando todo el barco vibra.

En cubierta pueden observar como el rio que habían comenzado a remontar entre escarpados farallones se desmonta. Pulcras lineas paralelas trazan escalones en su superficie que se desmoronan después formando una escalera en cuyo extremo se sostiene precaria la embarcación.

La antinatural situación, y la resolutiva actitud del americano, propician una tregua. El teniente Kulybel Zolotoy, aparentemente el ultimo oficial a bordo, se aviene a colaborar con Bass y Horiyoshi para poner a salvo a la tripulación.

Mientras tanto Yelena aprovecha la conmoción para ganarse a Pederyska Bakura. El sargento de maquinas guía a la rusa hasta el puente donde se reencuentra con sus compañeros. El encuentro entre el aristocrático oficial, y el marino anarquista resulta tenso pero se impone la necesidad de poner a salvo a los tripulantes. Intentando alcanzar la orilla que se perfilaba a estribor tras haber descendido hasta su nivel.

Bass y Horiyoshi vuelven a adentrarse en el barco. El kanseño buscando a Rafiki y Jahu, el japones en pos de la espada de su familia. Rafiki es liberado de la enfermería donde estaba prisionero a tiempo para abordar junto al Guardián de África el ultimo bote. Pero el tatuador apenas si consiguió alcanzar la orilla a nado justo cuando el rio, y el torpedero sobre el se desplomaban. Aunque quizás seria mas correcto decir que eran ellos quienes se elevaban. No podían apreciar sus dimensiones pero parecían haber desembarcado en una isla flotante que había elegido ese momento para elevarse.

El promontorio donde, contra toda ley de física, se encuentra la orilla les permite observar el paisaje ante ellos. Lo que quizás hace mucho tiempo, o simplemente en otro tiempo, fuese un jardín se extendía tan evidentemente diseñado como ominosamente descuidado. Avenidas y estanques trazados con precisión geométrica se perdían entre la floresta. En el horizonte, quizás cerca del centro de la Isla, edificios extraños parecían desafiar sus percepciones.

Mientras los otros dos héroes asistían a los marinos, y mediaban entre sus dos lideres. Rafiki reconoció reluctante que creía saber donde se hallaban. En algún lugar entre los edificios se hallaba la mansión del guardián, el lugar de los umbrales, la encrucijada. Pero este era un lugar peligroso, inexplorado y potencialmente letal aunque también perteneciera al laberinto.

Si alcanzaban la mansión del guardián Bass podría usar sus poderes para devolver a todos a su tiempo y lugar, eso convenció a los héroes para encabezar una pequeña expedición. Tras otra discusión el teniente Zolotoy fue persuadido para permanecer en la playa con la mayoría de los marinos. Bakura y dos miembros mas de la tripulación acompañarían a nuestros protagonistas.

Su primer día de marcha transcurre sin incidentes aunque no pueden sacudirse la sensación de ser vigilados. O sobrellevar lo irreal del paisaje cada vez que prestan atención. Allí donde posan la mirada todo parece compuesto por regulares volúmenes geométricos. Desde los grandes adoquines hasta las mas minúsculas partes de cada hoja. La sensación es casi imperceptible, pero inevitablemente perturba sus sentidos cada vez que le prestan atención.

Bass percibe como el Bambuye de Yeke se aleja del campamento en plena noche. Rafiki parece mantener una conversación con una joven de piel marfileña. La mujer le advierte que El Guardian no debe estar allí.

El anciano africano y el héroe americano no tienen ocasión de volver con el grupo. Antes de que el resto perciba su ausencia son atacados por una quimera. La extraña bestia, que parece salida de la mitología resulta inmune a los poderes de Rafiki. Y la formidable fuerza de Bass solo logra desorganizar su estructura haciendola tomar un aspecto aun mas irreal. Con mas fortuna que pericia pueden finalmente derribarla y la criatura se derrumba transformada en una extraña arena compuesta de miles de pequeños cubos.

Guiados en parte por un reluctante Rafiki alcanzan un extraño campamento. En el encuentran armamento moderno. Fusiles de asalto AK100, equipo de campaña, fusiles Vintorez, equipo de comunicaciones… y, gracias en parte a las dotes investigadoras de Horiyoshi, cuerpos desmembrados y restos de uniformes de lo que parecen Avispas Negras, las fuerzas especiales del ejercito Cubano. El inquietante encuentro les permite reaprovisionarse, dotándose de equipo moderno que el sargento Bakura celebra con tanto entusiasmo como extrañeza. Pero demuestra una vez mas la letalidad del lugar donde se hayan y plantea nuevas incógnitas.

En las ultimas horas del día se hace evidente que deberán cruzar uno de los estanques para proseguir su avance. Tan pronto como se acercan a la orilla desde la ribera opuesta reciben el fuego de armas de energía. Entre las sombras figuras humanoides con cabezas animales comienzan a avanzar sin dejar de disparar. La heroína rusa, y el sargento organizan una eficaz linea de fuego con los otros marineros imperiales. Pero Bass y Horiyoshi deciden llevar la pelea hasta sus enemigos. Con prodigiosa fuerza el americano lanza al japones envuelto en llamas hacia la orilla opuesta mientras el mismo comienza a cruzar el obstáculo con agua hasta la cintura.

El primero de los guardianes alcance la orilla y el agua parece solidificarse bajo sus pies impidiendo que se hunda. A pesar de la feroz descarga de plomo que se descarga desde la orilla opuesta otros le siguen avanzando con inexorable determinación aunque varios son abatidos.

El tatuador oriental es rápidamente rodeado. A pesar de su destreza con la espada y del despliegue de los poderes encerrados en las sobrenaturales inscripciones que cubren su piel. Parece condenado a sucumbir por el mero numero de sus adversarios, pero una figura eterea esgrime un primitivo, y tambien esprectal Kalasnikov, liberandole temporalmente. Horiyoshi cree reconocer en el una foto de Fidel Castro que se hizo popular en los años ´60, pero no puede detenerse a comprobarlo.

Con la llegada de Bass a la orilla opuesta las criaturas parecen renunciar a intentar cruzar el estanque y se concentran en el y en el Japones. Aunque Yelena y el resto se apresuran en asistir al Kanseño este parece estar a punto de sucumbir cuando por fin lo alcanzan. Sin embargo un disparo surgido casi al lado de Yelena derriba a la ultima criatura. Emergiendo de su remarcable camuflaje se presenta el Capitán Héctor Cortes de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Aunque la siempre desconfiada rusa esta punto de eliminarlo finalmente consiguen ganarse su confianza.

La historia que con bastante reticencia les explica es asombrosa. Aparentemente Fidel Castro es un metahumano inmortal, por desgracia no es inmune a la vejez y lleva tiempo sufriendo una demencia que lo incapacita. Una de las refugiadas MTH que Cuba lleva acogiendo desde hace mas de un año encontró aparentemente una solución gracias a sus diarios. Explica mientras les muestra una libreta aparentemente en blanco. En algún punto de extraño lugar podían encontrar el espíritu de El Comandante y devolverle así tan necesaria lucidez para que vuelva servir al pueblo cubano.

Rafiki confiesa a Bass que ese lugar probablemente sea la biblioteca de la luz, y le advierte sobre el mortal peligro que supondría alcanzarla. Sin embargo el kanseño opta por aprovechar el talento del militar cubano y se compromete a ayudarlo.

Por fin alcanzan la ciudadela en el centro de el laberinto y Rafiki instruye a al americano sobre como usar sus poderes para recorrerla. La Biblioteca parece el irracional reflejo de una inmensa catedral gótica. Compuesto por un incalculable numero de hexaedros luminosos. En ese momento, incentivado por la rusa, Bass comunica a Hector su intención de abandonar de inmediato el lugar. Pero el capitán Cortes afirma que incluso así el intentara cumplir su misión mientras se aleja por uno de cegadores pasillos.

Sin embargo los intentos de retomar el camino por parte de El Guardián son infructuosos. Casi inmediatamente oyen ruido de disparos y ven a Héctor volver. Seguido muy cercanamente por una horda espectral. Guiado por algún instinto el americano arroja contra la horda uno de los cubos luminosos. Pero este se deshace en el aire tranformandose en la fantasmagórica figura de un cruzado que se une a la horda.

Ninguno de sus esfuerzos parece contenerlos ni tan siquiera para que Bass intente abrir el portal hacia el laberinto. La aparición del espectro de Fidel, aparentemente dispuesto a asistirlos, tampoco alivia la situación. Finalmente Rafiki se sacrifica conteniendo a la horda el tiempo suficiente para que su pupilo abra la senda.

Cuando por fin alcanzan la mansión del guardián (la encrucijada, el lugar de los umbrales…) se sorprenden ante el tosco cubo de manposteria que parecen haber encontrado. En las paredes puertas de todo tipo (desde umbrales de roca, hasta modernas esclusas) parecen desplazarse y cambiar con cada parpadeo.

Héctor pide a su comandante que vuelva con el:

-Mijito. La revolución no se puede heredar. Ni tampoco depende de un solo hombre. Dejar que este viejito rinda cuentas por lo que bueno y lo malo que ha echo. Ya es tiempo de que otros tomen la responsabilidad. -Responde el espectro antes de desaparecer.

Escrito por Luis Alfonso Cifuentes Josa

Grabado en carne

La amenaza de que la “madre de muchos” ataque una mina china en Tanzania obliga a Bass ha intentar descubrir que hay en ella. Las pistas sobre el paradero del hijo de Horiyoshi, conducen a esa misma instalación por lo que se une a la expedición. Escondidos en la montaña los cuatro ven como un MRAP VP3 accede a las instalaciones, esto les hace cuestionar su anodino aspecto.

Tras caer la noche secuestran un pesado dumper y, no sin incidentes, lo utilizan para infiltrarse en la mina a cielo abierto. No tardan en descubrir un complejo de túneles bien custodiado por operativos de Shandong Huawei Security Group. Aunque Yelena y Jahu los neutralizan tan eficaz como expeditivamente.

Mientras exploran lo que parecen ser túneles mineros acondicionados como alguna clase de refugio Rafiki y Bass se adentran en un espacio entre realidades. El resto del grupo encuentra unas inquietantes instalaciones medicas donde decenas de personas, en su mayoría africanas, parecen haber sido tatuadas recientemente con un estilo que Horiyoshi identifica como el de su familia.

No tienen apenas tiempo de investigar mas pues la alarma suena y rápidamente son localizados. Yelena y Jahu apenas si contienen a los bien entrenados mercenarios chinos. Aunque Bass y Rafiki consiguen retornar al espacio normal. Mientras el anciano Bambuye de Yeke ayuda a los dos jóvenes. Horiyoshi descifra la utilidad como llave, o como fragmento de una llave, de los tatuajes. Y consigue transferirlos al Guardián de África.

Aun con la titanica fuerza del americano de su parte no consiguen forzar el camino de vuelta y optan por adentrarse en las instalaciones. Quizás por la naturaleza del lugar, o debido al ritual que el japones acaba de ejecutar, todos se ven arrastrados al espacio entre realidades. En él encuentran lo que parece ser el dojo de la familia Horiyoshi.

En la etérea replica de la tradicional mansión japonesa son emboscados por tecnoninjas similares a los que Yelena tuvo que enfrentar en su primer numero. El poder primario de Bass, que empuña la pesada ametralladora DSHk arrebatada a los guardias como si fuese una ligera carabina, o la sobrenatural capacidad de combate de Yelena apenas si son suficientes para contenerlos. Sin embargo la experiencia del mundano, pero criado entre guerras, Jahu logra desequilibrar el enfrentamiento.

Finalmente logran acceder al Dojo donde encuentran a una joven que Yelena identifica como su hermana acompañada por el vástago del tatuador japones. La joven de piel marfileña no muestra reconocer a su hermana, pero saluda a Rafiki llamándole Ofiuco, y a Horiyoshi titulándole Hacedor de Llaves. Después se despide indicándoles que el hacedor de llaves deberá acompañarla, pero partiendo con el hijo de Horiyoshi.

Por unos instantes parecen atrapados en este plano. Pero el japones logra tatuar en el aire una salida para el grupo que los conduce fuera del complejo y de vuelta a la realidad.

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Por +Luis Alfonso Cifuentes Josa

Presentación Ponferrada Tribune

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Esta portada es la presentación del periódico local creado para Crisis en Ponferrada. La partida, que dirijo por tercera vez, está ahora en proceso de transformación a una campaña. Aquí tenéis el periódico local del primer día y el vídeo de presentación.

 

El campamento de Ramadí

Era de día y el sol calentaba con fuerza sobre la barcaza. Sentados repasamos los vídeos grabados en el interior del campamento. Barba Negra señalaba como miembros de su campamento a todos los chicos fuertes y a las niñas más sanas.  El plan era sencillo entrar y sacar a los niños evitando muertes. Decidimos esperar al anochecer para comenzar el ataque. Desde la barcaza observaba a Jahu bañándose en el río, el chico era mono y el agua resbalando por su pecho hizo que me metiera yo también. No recuerdo la conversación exacta se que hablamos sobre los metahumanos y que me dio su opinión. Pero solo recuerdo su presencia a centímetros, de mí seguida de una visión que me hizo perder la conciencia y me ahogue. Reviví en la orilla del río en los brazos de Bass, ahora le debo la vida.

Llegada la noche, una avanzadilla entro en el campamento y comenzamos a sacar a los niños, una tarea fácil, o eso pensamos. Entramos en una de las cabañas con tres chicas, bajo las camas ocultas en cajas guardaban fusiles que cogieron para pelear. Aún con mi habilidad me resulto difícil reducir a las niñas sin hacerles daño. Pero entonces el Guardián hizo su trabajo y por primera vez su magia no solo funcionó sino que estaba siendo controlada. Con paso firme se adentro en la cabaña y agarro a la niña mayor. Como un padre que reprende a sus hijos la tumbo en sus rodillas y le dio unos azotes.  Lo sorprendente fue el abrazo posterior -Soy tu padre- dijo. El efecto fue inmediato las armas cayeron y el hechizo que las había convertido en niñas soldado desapareció trayendo un río de sentimientos y lagrimas. Con ese convencimiento en la seguridad de los niños deje a Bass protegiendo a los menores en dirección al helicóptero mientras yo me iba a asegurar de que la colaboradora no hubiese avisado a nadie.

La cabaña estaba rodeada por nuestra gente, al entrar la aparte de los sistemas de comunicación y con un gesto Jahu se encargo de ella. Con todo bajo control y el mayor riesgo eliminado hice la señal convenida. Maldita la hora. Desde la barcaza situada en el río comenzaron a llover balas. Rápidamente corrimos escapando de la masacre. Pobres niños, si no hay enemigo no hay a quien disparar. Por suerte gran parte del campamento había sido vaciado ya y los niños se alejaban gracias a los jeeps del propio campamento.

800px-Military_of_Montenegro_training3_gazelleLlegamos al helicóptero donde un grupo de niños armados hasta los dientes amenazaban a Bass que hablaba con Ramadí. De repente las armas cayeron al suelo y los niños desorientados se marcharon alejándose del fuego amigo. Nos subimos al helicóptero escapando de aquel fracaso, Bass pilotando con Ramadí de acompañante, Jahu y yo detrás. El amargor fluia por mis venas al pensar el los niños que esta noche habían muerto por nuestra culpa, mí culpa. De camino al campamento Ramadí nos contó su visión, como la ONG salvaba a los niños y los ayudaba buscándoles una vida mejor. Como su novia se había ido a China por que podía curar y el se había quedado pues solo valía para la guerra. El tiempo pasado en el campamento y la foto de su novia frente a un hospital chino habían logrado convencerlo de las ventajas de la ONG. Decía que no quería hacer el daño ha nadie sin embargo esa noche no dudo ni un segundo en utilizar sus habilidades con unos pobres niños.

Al posarse el helicóptero sobre el poblado el chico cogió su arma y marcho seguido por Bass. Yo fui recibida por Oyana quien inmediatamente pregunto por lo sucedido. Tras el resumen correspondiente me pregunto sobre Ndevu Nyeusi. Quería saber si estaba muerto, si lo había matado, era claro pero quería que fuese directa. ¿Quieres que lo mate? pero como bruja de la aldea no podía decirlo con claridad aún así el  mensaje estaba claro. Con la escusa que necesitaba después de verle disparar contra el campamento calme mi ira y la guarde en mi interior, cogí una canoa y fui en busca de la barcaza con intención de interceptar su camino.

Jahu

https://plus.google.com/u/0/collection/cwbgfBEl día anterior resultó extraño. Pero no había nada normal desde su llegada a África. Ya por fin éramos menos. Jahu, Bass, Rafiki y yo nos acercábamos en el jeep resguardos por la noche al siguiente poblado, donde una supuesta bruja nos esperaba, Oyana. Parecía una noche tranquila las estrellas iluminaban nuestro camino y aunque siempre en alerta no hubo nada reseñable durante el camino. Hasta que nos acercamos lo suficiente.

Un helicóptero despegaba desde la aldea. Algo estaba sucediendo. La lluvia de balas cubría el poblado. Deje a Bass con Rafiki cubriendo a la población. Jahu y yo nos movimos hacia el muelle. Un par de hombres situados en nuestro transporte manipulaban una mochila. Un grupo de niños armados con cuchillos y otros objetos se iban a echar encima de ellos. Eran niños no podía permitir que les pasará nada. Cogí mi arma y disparé. Uno menos. Los niños impedían que pudiese hacer un segundo disparo limpio, corrí hacia el y me abalancé sobre su cuerpo con la fuerza del placaje ambos acabamos en el río. El ahogado. Salí del agua con el pelo sobre los hombros como si no hubiese sucedido nada, sonriendo gracias al agua fresca que sentía sobre mi piel. Una pequeña pausa.

Entonces el ruido del helicóptero apareció. Jahu y yo fuimos con los chicos a la primera cabaña disponible. Tan sólo uno de ellos llevaba un fusil. El helicóptero nos esperaba debíamos ir a la cabaña central. Cogí aire, ni un minuto tranquilo desde que llegamos a este lugar. Jahu cogió a una mitad y yo a la otra rodearíamos la zona de casa en casa hasta llegar a nuestro destino. Pero algo salio mal, no se que paso con exactitud sólo se que a mi alrededor sólo había sangre y niños muertos, derrumbe el helicóptero. Pero ya era tarde

Llegue a la cabaña sola, cansada, agotada y, no sabría cómo decirlo, pero en mi corazón sentía un nudo que me impedía razonar. La desesperación me hizo estallar. -los niños han muerto- pude decir justo antes de derrumbarme. El jefe de la tribu hizo una señal y varias niñas de alrededor de los 12, y 13 años me llevaron a una bañera en el suelo. Sin poder impedirlo me desnudaron cuidadosamente y con calma me ayudaron a meterme en el agua. Pero la pesadilla no cesaba. Seguía repasando la escena en mi cerebro, una y otra vez ¿que fallo?. La incomprensión me volvía loca y la rabia me hizo gritar. Bass apareció en la estancia estaba preocupado, se desnudo y se metió conmigo hablamos hasta quedarme dormida.

Paso algo mientras dormía, no tengo claro si fue un sueño o que. Oyana entró en mi dormitorio un olor dulce invadió la habitación. Sentí en mi espalda el suave roce de unas manos. Recuerdo un murmullo en mi oído. Las hermanas están dispuestas a derramar sangre unas por las otras. Seguí durmiendo y al despertar una extraña sensación me hacía sentirme unida a Oyana.

 Ndevu Nyeusi el jefe de la aldea nos invitó a cenar. Ya recuperada pude atender a las conversaciones de la mesa. Al parecer una organización recogía a los niños huérfanos de las aldeas llevándolos a un centro común donde les trataban y cuidaban, según los cánones occidentales, ignorando la cultura local. La ONG China vendía al mundo la reinserción de niños soldado con la ayuda del gobierno de Tanzania seguramente a cambio de unos buenos derechos de explotación minera.
Un hecho inútil cuando la media de edad es de 16 años y cada aldea es realmente como un país. O cuando el verdadero beneficio son los minerales y otros recursos disponibles a precios ridículos que explotan la población local. Bass escucho atentamente las quejas y los razonamientos del Jefe. Aunque entre los chinos y el Jefe yo no tenía tan claro quien era peor. Pues la sensación continua de estar ante un violador no salía de mi interior.

Decidido a ayudar a la Ndevu Nyeusi acordamos un paro en el camino. Subimos con el jeep al barco y cruzamos el río hacia la base de la organización. Aprovechando el viaje me puse al día con las últimas noticias y preparé nuestra llegada con las identidades falsas. No podía ser peor Cuba había destapado la existencia de los metahumanos y para colmo acompañando la noticia de un llamamiento a todos ellos para acogerlos en su nación. Decidí reservarme esa información para mi sola al menos de momento.

Llegamos a la otra orilla, con Jahu como guía, Bass de cámara y yo de reportera nos colamos en el grabando a los niños en el campamento. Niños de diferentes poblados sin padres, y según el estado sin nadie que se ocupe de ellos jugaban en las cabañas. La representante era bajita y menuda estaba claro que no suponía un peligro. Sin embargo también había un chico de la zona más mayor que el resto que la ayudaba. Sus gestos y sus movimientos demostraban a ojos de un experto su enseñanza militar. Convencido a tope de la utilidad de la organización el sí podía ser un peligro para la misión. Pero eso será mañana.