Anno Domini 487

CholdertonEn el año CDLXXXVII de nuestro señor, siendo Lord Roderick conde de Salisbury y Sir Elliot señor de Cholderton, registro por orden de mi señor lo acontecido a su persona.

No existe amor entre Sir Blains y la familia de mi señor desde que su honorable padre asistió al Conde Roderick en el cortejo de Lady Ellen. Pero seria en el linde de las tierras de Levcomagus, administradas por este, donde se pagaría el rescate por la madre de Sir Elliot. Con razones para desconfiar el señor de Cholderton acudió a su vecino y amigo y generosamente accedió Sir Moris en acompañarlo.

Cerca del lugar acordado permitió El Ganso que su camarada se adelantase. Encontrándose Sir Moris en un granero con varios bribones cuya apariencia no lograba disimular que eran hombres diestros en las armas. Uno de ellos, cuyas educadas palabras traicionaban su nada humilde posición, propuso a mi señor no solo liberar a su madre sin mediar rescate alguno si no incluso recompensar con tierras y honores al señor de Cholderton si accedía cumplir una tarea.

Tras varios rodeos mostró el infame a su prisionera y declaro que su indigna propuesta era que mi señor asesinase a Lord Roderick durante el Banquete de S. Pentecostes. Cuestionada su lealtad y amenazada la vida de la autora de sus días derribo mi señor al felón al grito de ¡Domina Nostra! Pero otro de los Rufianes, usando a la rehén como escudo, logro tiempo para que sus camaradas se apercibiesen al combate. Se batió el de Newton Tony como poseído por divina furia pero cayeron sobre el numerosas heridas. Ya estaba examine en el suelo cuando Sir Moris derribando la puerta acabo con uno de los restantes conspiradores y redujo al ultimo de ellos.

A pesar de haber cumplido su propósito, rescatando a su madre y aun con un prisionero que bien podría dar testimonio ante el Duque de Salisbury, se sumergió mi señor en una profunda e irracional melancolía culpándose de no haber sido suficiente para liberar a su madre. Quizás por eso no supo reaccionar cuando una patrulla de Silchester reclamo la custodia del prisionero con tan astutos argumentos que el señor de Newton Tony no supo rechazarlos. Mas su antinatural estado de animo no duro demasiado pues, tan pronto como su madre estuvo a salvo, cumplió junto a su camarada la obligación de informar a su señor en la ciudad de Sarum. El conde, quizás por recuerdo del padre de Sir Moris, quizás por los servicios que los héroes habían prestado hasta entonces, no mostró desconfianza alguna. Aunque apremio al leal Sir Elliot a ejercitar una diplomática discreción al respecto.

Con la llegada de Uther los caballeros se dispusieron al banquete. Y en esos días no olvido mi señor sus obligaciones para con su amada Lady Ellaine. Demostró el Pendragon gran generosidad y largura para con sus Súbditos. Pero cuando Merlin le entrego Excalibur y narro el papel que los héroes habían tenido en su consecución a estos los honro muy por encima de su posición.

Tras tanto honor Lord Roderick volvió a convocar al leal Sir Elliot y le comunico su decisión de unir su destino al de Lady Ellaine. Henchido de orgullo y felicidad anuncio raudo, y un tanto intempestivamente, la noticia a su amigo. Reconociendo el importante papel que había tenido y obsequiándole con una armadura que debía sustituir a que tan bravamente había dañado en su ayuda.