Jahu

https://plus.google.com/u/0/collection/cwbgfBEl día anterior resultó extraño. Pero no había nada normal desde su llegada a África. Ya por fin éramos menos. Jahu, Bass, Rafiki y yo nos acercábamos en el jeep resguardos por la noche al siguiente poblado, donde una supuesta bruja nos esperaba, Oyana. Parecía una noche tranquila las estrellas iluminaban nuestro camino y aunque siempre en alerta no hubo nada reseñable durante el camino. Hasta que nos acercamos lo suficiente.

Un helicóptero despegaba desde la aldea. Algo estaba sucediendo. La lluvia de balas cubría el poblado. Deje a Bass con Rafiki cubriendo a la población. Jahu y yo nos movimos hacia el muelle. Un par de hombres situados en nuestro transporte manipulaban una mochila. Un grupo de niños armados con cuchillos y otros objetos se iban a echar encima de ellos. Eran niños no podía permitir que les pasará nada. Cogí mi arma y disparé. Uno menos. Los niños impedían que pudiese hacer un segundo disparo limpio, corrí hacia el y me abalancé sobre su cuerpo con la fuerza del placaje ambos acabamos en el río. El ahogado. Salí del agua con el pelo sobre los hombros como si no hubiese sucedido nada, sonriendo gracias al agua fresca que sentía sobre mi piel. Una pequeña pausa.

Entonces el ruido del helicóptero apareció. Jahu y yo fuimos con los chicos a la primera cabaña disponible. Tan sólo uno de ellos llevaba un fusil. El helicóptero nos esperaba debíamos ir a la cabaña central. Cogí aire, ni un minuto tranquilo desde que llegamos a este lugar. Jahu cogió a una mitad y yo a la otra rodearíamos la zona de casa en casa hasta llegar a nuestro destino. Pero algo salio mal, no se que paso con exactitud sólo se que a mi alrededor sólo había sangre y niños muertos, derrumbe el helicóptero. Pero ya era tarde

Llegue a la cabaña sola, cansada, agotada y, no sabría cómo decirlo, pero en mi corazón sentía un nudo que me impedía razonar. La desesperación me hizo estallar. -los niños han muerto- pude decir justo antes de derrumbarme. El jefe de la tribu hizo una señal y varias niñas de alrededor de los 12, y 13 años me llevaron a una bañera en el suelo. Sin poder impedirlo me desnudaron cuidadosamente y con calma me ayudaron a meterme en el agua. Pero la pesadilla no cesaba. Seguía repasando la escena en mi cerebro, una y otra vez ¿que fallo?. La incomprensión me volvía loca y la rabia me hizo gritar. Bass apareció en la estancia estaba preocupado, se desnudo y se metió conmigo hablamos hasta quedarme dormida.

Paso algo mientras dormía, no tengo claro si fue un sueño o que. Oyana entró en mi dormitorio un olor dulce invadió la habitación. Sentí en mi espalda el suave roce de unas manos. Recuerdo un murmullo en mi oído. Las hermanas están dispuestas a derramar sangre unas por las otras. Seguí durmiendo y al despertar una extraña sensación me hacía sentirme unida a Oyana.

 Ndevu Nyeusi el jefe de la aldea nos invitó a cenar. Ya recuperada pude atender a las conversaciones de la mesa. Al parecer una organización recogía a los niños huérfanos de las aldeas llevándolos a un centro común donde les trataban y cuidaban, según los cánones occidentales, ignorando la cultura local. La ONG China vendía al mundo la reinserción de niños soldado con la ayuda del gobierno de Tanzania seguramente a cambio de unos buenos derechos de explotación minera.
Un hecho inútil cuando la media de edad es de 16 años y cada aldea es realmente como un país. O cuando el verdadero beneficio son los minerales y otros recursos disponibles a precios ridículos que explotan la población local. Bass escucho atentamente las quejas y los razonamientos del Jefe. Aunque entre los chinos y el Jefe yo no tenía tan claro quien era peor. Pues la sensación continua de estar ante un violador no salía de mi interior.

Decidido a ayudar a la Ndevu Nyeusi acordamos un paro en el camino. Subimos con el jeep al barco y cruzamos el río hacia la base de la organización. Aprovechando el viaje me puse al día con las últimas noticias y preparé nuestra llegada con las identidades falsas. No podía ser peor Cuba había destapado la existencia de los metahumanos y para colmo acompañando la noticia de un llamamiento a todos ellos para acogerlos en su nación. Decidí reservarme esa información para mi sola al menos de momento.

Llegamos a la otra orilla, con Jahu como guía, Bass de cámara y yo de reportera nos colamos en el grabando a los niños en el campamento. Niños de diferentes poblados sin padres, y según el estado sin nadie que se ocupe de ellos jugaban en las cabañas. La representante era bajita y menuda estaba claro que no suponía un peligro. Sin embargo también había un chico de la zona más mayor que el resto que la ayudaba. Sus gestos y sus movimientos demostraban a ojos de un experto su enseñanza militar. Convencido a tope de la utilidad de la organización el sí podía ser un peligro para la misión. Pero eso será mañana.

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